jueves, 30 de abril de 2009

El coronel no tiene quien le escriba.


El coronel (su nombre y apellidos nos son desconocidos, pues el autor siempre lo llama "el coronel"), hombre de buena fe y bastante ingenuo, vive en su pueblo esperando recibir el aviso de que le han concedido la pensión a la que tiene derecho por haber servido en su juventud a las órdenes de Aureliano Buendía (que será uno de los personajes más recordados de Cien años de soledad).

La espera dura desde hace quince años, durante los cuales el coronel no ha dejado de ir a contemplar todos los viernes la llegada de la lancha que trae el correo y la distribución del mismo, llevándose cada vez una decepción.

En el transcurso del último año, desde que su hijo Agustín murió acribillado a balazos mientras repartía propaganda clandestina, el coronel y su esposa, enferma de asma, se han visto obligados a vender los pocos objetos de valor que tenían para poder subsistir. Subsistir ellos y el gallo, animal de pelea, herencia de su hijo, por cuya culpa éste murió, según afirma la madre, pues fue en la gallera donde lo mataron.

Pero para las peleas, en las que esperan poder ganar mucho dinero, aún falta tiempo, y la situación es cada día más angustiosa. Enterado el coronel de que por la venta del animal puede obtener hasta novecientos pesos, decide venderlo. Pero cuando lo ve actuar en los entrenamientos siente que no puede desprenderse de él y renuncia a su venta.

Ante las protestas de su mujer, que alega la posibilidad de que el gallo sea vencido y no ganen un peso, y ante la pregunta de ella: "Dime, qué comemos", el coronel responde: "Mierda", palabra con la que termina el relato. La narración, muy corta (no llega a las cien páginas de letra grande) tiene un argumento muy sencillo. Lo que confiere calidad a la obra es la descripción de su tipos: el coronel, su esposa, el médico, don Sabas (el hombre más rico del pueblo). También el ambiente, mitad real, mitad fantástico, que impregna toda la obra de García. Márquez, le confiere una atmósfera de sutil poesía.

miércoles, 22 de abril de 2009

Holaa!


Para mi primera entrada del blog voy a poner una canción, que me gusta mucho, del musical de Nacho Cano "Hoy no me puedo levantar".

Aire

Una noche de resaca
al tratar de despertar
noté que por el ombligo me empezaba a desinflar
que mi cuerpo se arrugaba
como un papel vegetal
e iba pasando, que curioso, al estado gaseoso
y tras la metamorfosis
me sentí mucho mejor
era un aire gris oscuro y con bastante polución
se notaba en cualquier caso
que era aire de ciudad
que si bien no es el más sano, lo prefiero al ser
humano

Aire, soñé por un momento que era aire,
oxígeno, nitrógeno y argón,
sin forma definida, ni color
fuí aire, volador.

Como yo soy muy consciente
hasta en esta situación,
decidí ser consecuente con mi nueva dimensión
y probé a ser respirado,
por la que duerme a mi lado,
sin entrar en pormenores, yo sé hacer cosas
mejores
como no me satisfizo
la experiencia sexual,
se me inflaron los vapores, me convertí en huracán
di unas tres o cuatro vueltas
y a la quinta me cansé
este cuarto es muy pequeño para las cosas que
sueño

Aire, soñé por un momento que era aire...

Y lo siento por mi novia
y el cristal que me cargué
me escapé por la ventana y en picado me lancé
pero tuve mala suerte
y cuando iba a remontar
me volví otra vez humano no faltéis al funeral

Aire, soñé por un momento que era aire...